Entre haraganes y excesos

Calderón está en la ciudad de Córdoba. A Calderón le encanta la ciudad de Córdoba por varias razones: la gente, la comida ( el lomito lo impresiona), los turistas (por la combinación de: vacacaciones de invierno y Copa América), el clima (el solcito del mediodía resulta impagable) y… la ciudad per sé.

Calderón se deja seducir por la historia y Córdoba tiene mucha historia. Y tiene un Cabildo. Calderón se entera que fue escenario de los JUICIOS POR HARAGANERIA que los cordobeces de 1800 iniciaban a sus (pobres) esposas. Eran juicios sumarios (rapiditos rapiditos) que terminaban con 25 azotes.

Y Córdoba tiene monasterios. Estos eran el marco en el que se canalizaban los EXCESOS FEMENINOS. Qué es eso? Cuando una familia tenía más mujeres que dinero para distribuir en dotes… había excesos. En estos (penosos) casos, los padres de familia aportaban sus excesivas mujeres a los monasterios.

 

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